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El coronavirus amenaza la presidencia de Pedro Sánchez en España

Por críticas al manejo de la crisis, perdería apoyo de algunos partidos con los que formó coalición.

Los resquemores que han despertado las medidas tomadas por Pedro Sánchez en España frente al coronavirus amenazan la continuidad de su gobierno, logrado gracias a la coalición con otros partidos.

El grupo independentista catalán Esquerra Republicana (ERC) baraja la posibilidad de romper el apoyo que lo llevó a la presidencia en enero de este año. “Hoy enrabiamos a mucha más gente, llevándonos por delante el espíritu de la investidura, que despertó mucha ilusión”, manifestó Gabriel Rufián, su líder en el Congreso.

Este grupo político votó contra la última extensión del estado de alarma por el coronavirus, al tiempo que lamentó que el presidente se apoyara ahora en el partido Ciudadanos para continuar la prórroga de la situación de excepción que se vive en España desde el 14 de marzo.

Cada vez que el presidente desea renovar el estado de alarma (por períodos de dos semanas) debe someter la posibilidad a una votación en el Congreso, en la que necesita conseguir la mayoría de los votos de los diputados. En la primera ocasión no obtuvo votos en contra, pero el apoyo ha ido mermando hasta que en la última oportunidad sus socios naturales se opusieron y debió buscar a Ciudadanos. Gracias a este partido pudo ampliar el término de excepcionalidad por quinta vez y consigue quince días más.

La molestia de ERC se debe a que el gran enemigo del separatismo catalán ha sido el partido Ciudadanos, que de hecho nació en Cataluña en 2006. ERC se siente traicionada por el jefe de gobierno español. Siente que da un giro a la derecha y que se trata de una demostración de que Sánchez no quiere abordar verdaderamente el problema catalán, promesa que formuló para lograr su apoyo en la formación del gobierno.

El partido separatista señala que el presidente no fija una fecha para la nueva reunión de la mesa de diálogo político sobre Cataluña. “Pedíamos acotar mínimamente en el tiempo la mesa de diálogo. La represión sigue y los problemas no se pueden posponer”, expresó Rufián en el Congreso. El gobierno, por su parte, niega que el acuerdo con Ciudadanos implique sepultar las conversaciones sobre esa región de España.

El lío de Ciudadanos
Ciudadanos, que nació a igual que Unidas Podemos como partido emergente tras la grave crisis económica de 2005 y que contribuyó a romper el bipartidismo español, muestra una trayectoria compleja durante el último año.

En las pasadas elecciones legislativas perdió 47 escaños, se quedó con 10 y, como consecuencia, su líder Albert Rivera tuvo que renunciar a la conducción del partido. Se le culpó de perder casi tres millones de votos. La derrota electoral se atribuyó a su negativa de apoyar a Sánchez en una coalición para gobernar y haber girado así hacia la derecha, cuando se presentaba como un partido de centro.

El gran enemigo del separatismo catalán ha sido el partido Ciudadanos, que de hecho nació en Cataluña en 2006.

La posición de Ciudadanos condujo, además, a la renuncia de su fundador, Xavier Pericay, y de otros dirigentes. A Rivera lo sucedió Inés Arrimadas, hasta ese entonces la número dos de la agrupación política, cuyo primer paso de resonancia pública ha sido la de apoyar a Sánchez en la prórroga del estado de alarma.

Como efecto inesperado, renunció a la curul uno de sus líderes más prestigiosos, Marcos de Quinto, que no admitió la inclinación a la izquierda de Arrimadas. Esta, para evitar nuevas fugas de su partido, afirmó que el apoyo al gobierno es puntual, en su lucha contra el coronavirus.

Ataques desde la derecha
El rifirrafe por esta nueva “sociedad” no es la única piedra en el zapato del Sánchez, que empieza a caminar por arenas movedizas.

Durante el comienzo de la gestión de la crisis contó con el respaldo de todos los partidos políticos. Pero el conservador Partido Popular (PP) ahora pide el retorno a la normalidad y la búsqueda de otros instrumentos legales para enfrentar el virus. Su discurso se ha centrado contra lo que denomina una dictadura constitucional.

Vox, por su parte, va más allá. “El gobierno iba conduciendo España únicamente mirando su agenda ideológica y ha provocado la muerte de miles de españoles”, dice su líder, Santiago Abascal, al culpar a Sánchez de los fallecimientos causados por el coronavirus. Intenta, a la vez, endilgarse el crédito de las marchas con cacerolas contra el gobierno que han ido en aumento durante los últimos días e invita a una gran protesta el 23 de mayo.

Aparte de combatir el coronavirus, a Sánchez se le abren ahora otros frentes de batalla que debe manejar con cuidado si aspira a seguir como presidente de España.

JUANITA SAMPER OSPINA
Corresponsal de EL TIEMPO
Madrid

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