España busca a España

La selección de Fernando Hierro, con De Gea y Diego Costa como titulares, pasa revista ante la anfitriona Rusia tras sus muchos titubeos en la fase de grupos

Una incursión de los vampiros de la FIFA en el hotel de España en Moscú alteró la agenda de la Roja en el día previo a su reto de hoy con Rusia en octavos de final (16.00, Telecinco). Por supuesto, nada que tuviera que ver con alguna treta o emboscada local. Los jugadores rusos también pasaron un control antidopaje por sorpresa el viernes. Y, por supuesto, ni el examen médico ni la lluvia de la capital moscovita azotada por los latigazos de un fuerte viento habrán variado la hoja de ruta de Fernando Hierro. Parece decidido a no cambiar de equipaje, pese a que tras el último partido subrayara: “Este no es el camino”. Pues todas las señales indican que volverá a serlo, al menos en cuanto a la alineación inicial. El entrenador ya confirmó la titularidad de De Gea en Radio Nacional y también deslizó la presencia de Diego Costa. Hierro quizá se plantee relevar a Thiago en favor de Koke, la pareja predilecta de Busquets.

Durante la semana, el técnico ha pasado revista y ha concluido que España debe perpetuar el formato exhibido durante la fase de grupos. Pese a los fallos con Portugal, la borrosa imagen frente a Irán y el desolador encuentro ante Marruecos, Hierro está convencido de que la Roja solo tiene una vía. Ocurre que España no ha mostrado su identidad, la que la ha encumbrado tres veces en la última década y la que la mantiene invicta desde hace dos años.

El improvisado entrenador malagueño se inclina por dar carrete a la misma partitura y con los mismos intérpretes. De que la Roja sintonice de nuevo con su reciente pasado dependerá su supervivencia en el campeonato. España nunca triunfó a la italiana. A la selección española no la fortalecen las agonías, sino el juego. No tiene otro gancho al que agarrarse. Por eso Hierro confía en que ya en octavos, en la fase crucial del campeonato, suene el despertador y España se encuentre con España a través de la pelota, hilo argumental de su ataque y su defensa. “Tenemos mucha confianza en nosotros, pese a las dificultades queremos ser positivos y pensar que todo saldrá bien”, dijo el andaluz. El técnico español agregó: “Nos hemos tenido que levantar dos veces contra Portugal y otras dos contra Marruecos, y sabemos que hay que minimizar los errores; el fútbol es un juego de errores y el que menos se equivoca…”. Silva abundó en la necesidad de “estar concentrados y defender bien para evitar fallos como los de la primera fase”. “Ahora, si regalamos goles nos vamos a casa”, apostilló el canario. Silva, que afirmó “estar acostumbrado a las críticas, a veces tan inmerecidas”, acentuó la relevancia de la pelota para la Roja. No obstante, sin desdeñar “que hay partidos que piden cosas diferentes y hay que saber interpretarlos”.

Es muy probable que Rusia deje a España trastear con el balón. El equipo de Stanislav Cherchésov, muy transformado desde aquel empate (3-3) con España en un amistoso en Rusia el pasado mes de noviembre, está perfilado para contragolpear. Es una selección muy atlética, de sacudidas eléctricas y oleajes. Ha dado con dos teclas inesperadas: Cheryshev, el jugador del Villarreal arrancó el Mundial de suplente y ya lleva tres goles, y Dzyuba, un nómada del fútbol ruso que también partió desde el banquillo. El ariete ha sido reiteradamente castigado por el Zenit con cesiones a clubes muy modestos, pero Cherchésov, que ya le condenó sin la Copa Confederaciones, le indultó a última hora y ya ha anotado dos tantos.

El gigante Dzyuba (1,96) no solo marca, también descuelga una pelota tras otra. Nadie en el Mundial ha disputado más asaltos aéreos (42) ni ha ganado tantos (22). Dzyuba es una diana a la que buscan incluso el portero Akinfeev o los centrales. Una incómoda pértiga para Piqué y Ramos. Ambos no tuvieron techo para evitar el cabezazo triunfal del marroquí En-Nesyri. Y entre Cheryshev y Dzyuba enhebra Golovin, no solo el mejor asistente del equipo, sino el futbolista que más kilómetros ha recorrido en el torneo (25,2).

A Cherchésov, que como jugador del Spartak se midió en 1991 a Hierro en una eliminatoria de la Copa de Europa con victoria de los rusos sobre el Madrid, le sirvió aquel episodio para enfatizar: “En Rusia decimos que con esfuerzo no hay nada imposible”. El técnico sorprendió al sostener que desde la llegada del malagueño a la pizarra “España ha cambiado su forma de jugar, han cambiado las funciones de algunos jugadores”. Quizá quiso referirse a que la Roja de Rusia 2018 aún no ha sido la Roja fetén. Por eso, en estos octavos España busca a España desesperadamente.