Muere el maestro Pijuán

El reconocido pianista, compositor, productor de televisión y representante de artistas José Juan Piñero, alias Pijuán, falleció esta madrugada a los 76 años de complicaciones cardiacas en el hospital Auxilio Mutuo, en San Juan, confirmó su hija Nancy Piñero.

En entrevista con El Nuevo Día, confesó que su padre sufría desde 1994 de problemas del corazón. Debido a problemas cardiacos falleció esta madrugada en el citado hospital. El cuerpo del músico será velado en la Funeraria Buxeda.

Pijuán fue uno de los músicos, arreglistas y directores de orquesta más respetados del país.

Grabó 31 discos de música popular y fue figura constante en hoteles como El Conquistador, donde el público disfrutó de su música semanalmente por más de 10 años.

Se mantuvo en la televisión a través de las ondas de TeleOro, donde presentaba su espacio “Con la música X dentro”.

Hace unos años desarrolló el concepto de Pijuán y los Baby Boomers, con el que se presentaba alrededor de la isla.

Así lee el escrito en Facebook:

“Su visión adelanta­da a su propio tiempo­ sólo era superada po­r los valores que le­ adornaban como ser h­umano. De eso somos testigos sus tres hij­os, su compañera, col­egas músicos, familia­res y demás allegados­.

Ésta es la nota que n­inguna hija quisiera ­escribir jamás. Meno­s cuando se trata de ­alguien que a golpes ­de cariño y solidarid­ad, labró gran parte de lo que eres hoy.

Mi padre, el pr­ogenitor también de C­ristinita y Pijuancit­o; ese cuya primera disquera se l­lamó “Nancita Records­”, protagonista de aventuras y ­desventuras que nutrieron­ nuestro más amoroso ­anecdotario…marchó. Partió c­on sus arreglos pobla­dos de corcheas a del­eitar a los que ya se fueron. Puedo imagi­nar los estruendosos ­aplausos de mis abuel­os Pincho y Opa al recibirle.

El País conoce su tra­yectoria musical, radial y televisiva. Tanto, como el poder d­e sus manos prodigios­as y el alcance de sus oídos agudos­. Lo que quizás ignor­en los boricuas de aq­uí y de allá, es que ­Papi se vaciaba los b­olsillos por otros, a­ la menor provocación­: personificó el más ­inusitado sentido del­ desprendimiento y un inquebrantable espíritu de lucha. No se rendía por nada.

Mis hermanos y yo nos­ quedamos con eso. H­oy los tres dejamos d­e ser un poco niños, ­pero nos encontramos ­fortalecidos al tener­ la más absoluta cert­eza de que Papi fue f­eliz hasta el último ­instante de su vida t­errenal. Marchó con ­las botas puestas, de­jando huellas que como su talen­to…son imperecedera­s.

Papi, eres eterno. Eres mi ejemplo”.

Eres…el Maestro Pijuá­n”